El curso ofrece una buena visión general de la sociedad islandesa.

Marina Mendonca imparte clases actualmente Educación comunitaria para refugiados con Míma. En esta ocasión, los alumnos son hispanohablantes. La mayoría del grupo procede de Venezuela, pero los participantes tienen edades muy diversas, que van desde los 25 hasta poco más de 60 años. Siempre es interesante conocer a gente de distintos países, charlar con ellos y escuchar cómo les está resultando útil el curso y qué están sacando de él. Lo primero que mencionan todos es que el curso les ayuda a adaptarse a la sociedad islandesa y a comprender sus derechos y responsabilidades.

También se señaló que, debido a las diferencias culturales, es sumamente importante ser consciente de lo que se considera correcto e incorrecto en este país, ya que las costumbres varían de un país a otro. A continuación, una joven tomó la palabra y señaló que, desde que era pequeña, la situación en Venezuela ha sido extremadamente difícil y, en ocasiones, horrible. Por eso es bueno venir a una comunidad donde las cosas están en orden y se hacen „como es debido“. Ver que hay otras formas de construir una buena sociedad. Esto le da la oportunidad, en el futuro, de quizá incluso volver a casa con una nueva visión. Dice que habla con su familia sobre diversos temas del plan de estudios, por ejemplo, la crianza de los hijos y cómo la llevamos a cabo aquí, que a veces es muy diferente a lo que se conoce allí, pero que, no obstante, da buenos resultados.

La siguiente persona en intervenir, un hombre bastante mayor, dijo que parte del material que se estaba tratando no era relevante para todo el mundo, pero que, no obstante, ofrecía una visión general de la sociedad. Le ayudó a decidir si quedarse aquí de forma permanente o plantearse mudarse a otro lugar. Sin duda, es una gran decisión para una persona elegir un nuevo país en el que vivir debido a la situación en su país de origen. A continuación se planteó otra cuestión: esto facilitaría el acceso al mercado laboral y la comprensión de su funcionamiento, que es diferente de lo que se conoce en su país de origen. La mayoría consideró que el curso era completo y variado, ya que abarcaba tanto las costumbres, tradiciones e historia como los aspectos prácticos que era esencial conocer. Por último, abordamos el debate de que los islandeses podríamos aprender de otras naciones, y que hay mucho en su cultura que nos resultaría útil para mejorar aún más nuestra sociedad. Estamos de acuerdo en eso y dejemos que esas palabras sean nuestras últimas palabras.

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