
„Esta graduación no supone un final, sino un nuevo comienzo.“
„Hoy nos encontramos aquí, llenos de orgullo, tras un semestre ajetreado y lleno de retos. Para mí, personalmente, este recorrido ha sido a la vez enriquecedor y exigente. “Cursar 60 créditos en un solo trimestre no es una tarea que se pueda completar por uno mismo», afirmó Thórir Björgvinsson, un estudiante de último curso de Menntastoðir, quien pronunció el discurso en nombre de los estudiantes en su graduación el pasado 10 de junio.
Estas palabras reflejan a la perfección el espíritu del aprendizaje y el éxito que este conlleva, pero Los fundamentos educativos de Mimis Se hace hincapié en el aprendizaje personalizado, en el que el apoyo de los profesores, los orientadores y los compañeros de clase desempeña un papel fundamental. Los alumnos proceden de entornos diversos y tienen experiencias diferentes, pero comparten el deseo común de mejorar su situación y abrirse nuevas oportunidades.
En su discurso, Thórir destacó que el éxito no se debía únicamente a las personas, sino que se basaba en una sólida red de apoyo dentro del colegio. Agradeció especialmente a los profesores por mantener a los alumnos centrados en sus objetivos, incluso cuando la presión se hacía intensa:
„No solo nos has enseñado la materia, sino que también nos has ayudado a mantener la concentración cuando se nos acumulaban los trabajos y la presión se hacía insoportable. Tu paciencia, tus ánimos y tu confianza en nosotros han marcado una gran diferencia.“
También se mencionó el apoyo de los tutores y los responsables como un factor clave en la experiencia de aprendizaje. En opinión de Thóris, Menntastoðir crea un entorno en el que los estudiantes tienen una oportunidad real de crecer:
„Habéis creado un entorno en el que los alumnos tienen la oportunidad de crecer, aprender y alcanzar sus metas. El apoyo que hemos recibido a lo largo de este proceso ha sido inestimable.“
Pero lo que más destacó, según Thórir, fue la solidaridad entre los estudiantes. A pesar de sus diferentes orígenes, se creó un fuerte sentimiento de unidad en el que todos se apoyaban mutuamente:
„Llegamos aquí desde diferentes lugares. Sin embargo, aquí se creó un sentimiento único de unidad. Nos animábamos unos a otros cuando se nos acababan las fuerzas.“
Esta colaboración y solidaridad es precisamente lo que, en opinión de muchos, hace que el programa residencial de la Fundación Educativa Mímis sea tan especial. Los estudiantes no solo adquieren conocimientos académicos, sino que también desarrollan habilidades sociales y crean una red de contactos que puede resultar crucial para el futuro. Por último, Þórir destacó que la graduación no era un punto final, sino el comienzo de un nuevo viaje:
„Esta graduación no supone un final, sino un nuevo comienzo. Nos llevamos con nosotros los conocimientos, la experiencia y las amistades.“
Las fundaciones educativas han demostrado ser un trampolín para que muchas personas accedan al mercado laboral o continúen su formación, además de reforzar la confianza en sí mismas y las habilidades de los participantes. Los cursos presenciales de la Fundación Educativa Mímis demuestran cómo un aprendizaje bien estructurado, un apoyo sólido y un grupo muy unido pueden crear oportunidades reales para que las personas cambien sus vidas. Para muchos, es el primer paso hacia la formación superior, una nueva carrera profesional y una mejor calidad de vida.
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